Obsesiones Modernas
- Lunes, Abril 5, 2010, 2:41
- Bajar de Peso, Diagnostico, Nutricion, Salud
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La cultura fitness y la aparición de más y más alimentos libres de grasa, ha dado inicio a una carrera por consumir productos saludables y quemar esos kilos que hacen que el odioso indicador de la báscula no se detenga en el número deseado.
Todo es permitido a la hora de bajar de peso, y si un producto tiene la palabra light en su etiqueta, es inmediatamente incluido en la canasta familiar de muchas personas.
Otros productos que han encontrado compradores compulsivos son aquellos que permiten aumentar la masa muscular o llenan de energía y resistencia el cuerpo de los atletas
Sin embargo, pocos saben que el consumo excesivo de estos productos, está asociado a ciertas obsesiones que son estudiadas por los expertos para determinar si deben ser consideradas como trastornos de la conducta alimenticia: la vigorexia y la ortorexia.
La primera de ellas es la práctica excesiva de ejercicio con el fin de mantener el cuerpo siempre fuerte y musculoso. Según la psiquiatra especializada en el tratamiento de trastornos alimenticios, Nora Elena Bartolini, la persona que padece este mal se percibe a si misma como débil y enclenque, consume anabolizantes para aumentar su masa muscular y basa su dieta en proteínas.
La profesora de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de Antioquia, Gloria Deossa Restrepo, asegura que “las personas se vuelven obsesivas por el cuerpo, por lo que les da miedo comer grasa o creen que deben consumir suplementos”. Ella afirma que esto les genera problemas en el organismo debido al exceso de suplementos y la falta de nutrientes de los alimentos que dejan de consumir.
Por su parte, la ortorexia es el impulso desmedido por comer alimentos libres de conservantes y aditivos. Entre más sana sea la comida, mejor, el problema es que ni siquiera las comidas enlatadas o preparadas en teflón pasan la prueba de quienes la padecen.
De acuerdo con Bartolini, en este trastorno se presenta una preocupación constante por el tipo de alimentos que se van a consumir y los procesos que se llevaron a cabo durante su cultivo, conservación y preparación. “Esto hace que la persona pase mucho tiempo planeando sus comidas y genera un deterioro de su vida social”, asegura.
Esto quiere decir que aquello que se nos vende como saludable, llevado al extremo, puede tener el efecto contrario al que buscamos en nuestro organismo.
Fuente: El Mundo
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